El mundo de la música se enfrenta a un giro inesperado que está provocando entusiasmo tanto entre los fans como entre los críticos. Dos nombres destacados de la escena country y rock estadounidense, Kid Rock y Blake Shelton, han anunciado una gira conjunta que causará revuelo no sólo musical sino también político. Bajo el lema de una gira denominada “No-Woke”, los dos artistas planean actuar exclusivamente en estados de mayoría republicana en Estados Unidos. ¿Tu objetivo? Un contraste directo con los conciertos de la superestrella del pop Taylor Swift, que ha emocionado a millones de personas en todo el mundo con sus actuaciones en los últimos años. Con el lema “¡Estamos oficialmente de vuelta…!” hacer una declaración clara

El anuncio fue una sorpresa, aunque ambos músicos son conocidos desde hace tiempo por sus opiniones conservadoras. Kid Rock, que tiene una base de seguidores leales con su mezcla de rock, country y rap, y Blake Shelton, una célebre estrella de la música country y ex entrenador de “The Voice”, se han unido para crear un programa que denominan “un regreso a los valores estadounidenses”. La gira incluye visitar ciudades como Nashville, Tulsa, Montgomery y otros bastiones republicanos, lugares donde el ánimo político está claramente en el lado correcto del espectro. El momento no es casualidad: muchas de las fechas planeadas se superponen deliberadamente con las actuaciones de Taylor Swift, quien actualmente está de gira con su exitoso “Eras Tour”.

La idea de una gira “no woke” alude a un término que ha sido muy polarizante en Estados Unidos en los últimos años. “Woke” representa una postura progresista en temas como la justicia social, la igualdad de género y el cambio climático, puntos de vista que Swift a menudo apoya en sus canciones y declaraciones públicas. Kid Rock y Shelton, por otro lado, se posicionan como un contrapunto. “Queremos hacer música para gente que no quiere escuchar sermones sobre política, sino que sólo quiere divertirse y celebrar la verdadera América”, dijo Kid Rock en una entrevista con un locutor conservador. Shelton añadió: «Hay suficientes artistas que le dicen a la gente qué pensar. Nosotros decimos: ‘Haz lo que quieras y disfruta del espectáculo’».

Las reacciones al anuncio son mixtas. En los círculos republicanos, la gira se celebra como un triunfo. Los fanáticos ya han inundado las redes sociales con vítores y algunos políticos conservadores han expresado su apoyo. “Por fin alguien que habla por nosotros”, escribió un usuario en X. Pero los críticos ven esto como una provocación deliberada y acusan a los artistas de profundizar aún más la división en la sociedad. “La música debe unir, no dividir”, comentó un periodista musical de Nueva York. Los fans de Taylor Swift, en particular los llamados “Swifties”, han anunciado que contrarrestarán la gira con llamados a boicotearla.
Musicalmente, Kid Rock y Shelton prometen un regreso a sus raíces. El programa incluirá clásicos como “Sweet Home Alabama” (una versión de Kid Rock) y “God’s Country” de Shelton, complementados con nuevas canciones que subrayan su mensaje. Los espectáculos están pensados para ser sencillos, sin elaborados espectáculos de luces ni cambios de vestuario, sino actuaciones crudas y directas que recuerden la atmósfera de los bares de mala muerte. “No será una fiesta de brillo como algunas de las otras”, bromeó Shelton en un podcast. La indirecta hacia Swift fue inconfundible.
Las perspectivas económicas de la gira son difíciles de estimar. Mientras Taylor Swift llena estadios con decenas de miles de asientos, Kid Rock y Shelton dependen de lugares más pequeños, con una capacidad de entre 5.000 y 10.000 espectadores. Aún así, pudieron sumar puntos con su claro grupo objetivo. Las ventas de entradas en las taquillas de Texas y Georgia ya muestran una fuerte demanda. Los expertos sospechan que la gira tiene menos que ver con el éxito financiero que con el alcance ideológico: un intento de influir en la interpretación cultural en un país dividido.
Para la propia Taylor Swift, la gira “No-Woke” hasta ahora no ha recibido una reacción directa. Su dirección ha permanecido en silencio y tampoco hay indicios de resistencia alguna en sus canales de redes sociales. Pero sus fans son lo suficientemente ruidosos como para mantener vivo el debate. Todavía queda por ver si la competencia entre estos titanes musicales finalmente desembocará en un enfrentamiento o quedará simplemente como una nota al pie de la cultura pop. Una cosa es segura: el escenario está preparado para un duelo que va mucho más allá de la música.