Un nuevo escándalo sacude la industria automotriz y más allá. Elon Musk, el excéntrico multimillonario CEO de Tesla, ha acaparado titulares con una declaración que ha dejado a muchos sin palabras. Musk, según se informa, declaró que no vendería vehículos Tesla a la comunidad LGBTQ+, afirmando: “No necesito dinero de personas que no pueden determinar su propio género”. Esta declaración, que se extendió rápidamente por las redes sociales, desató una ola de indignación, presionó las acciones de Tesla y volvió a colocar a Musk, ya de por sí polarizante, en el centro de un acalorado debate.

La controversia comenzó cuando una supuesta cita de Musk apareció en una plataforma de su propiedad: X. Aunque la fuente exacta de la declaración sigue sin estar clara (algunos afirman que fue un comentario durante una sesión de preguntas y respuestas improvisada, otros dicen que fue una publicación manipulada), el impacto fue inmediato. En cuestión de horas, la etiqueta #BoycottTesla se convirtió en tendencia mundial, mientras que activistas y organizaciones que defienden los derechos LGBT criticaron duramente a Musk, acusándolo de promover la discriminación y de usar su plataforma como empresario para atacar a un grupo ya de por sí vulnerable.

Las consecuencias económicas ya se están sintiendo. Las ventas de Tesla, que habían crecido de forma constante en los últimos años, muestran los primeros indicios de un declive. Los informes de los concesionarios indican que los clientes están cancelando sus pedidos, y las acciones de la compañía perdieron más del cinco por ciento de su valor en dos días. Para una empresa que se ha posicionado como líder en innovación y sostenibilidad, este desarrollo representa una seria amenaza. Los analistas advierten que Tesla no puede tolerar más tropiezos en un mercado cada vez más competitivo donde rivales como BYD y Volkswagen están ganando terreno.

El propio Musk respondió a las crecientes críticas con su habitual tono de desafío y humor. En una publicación en X, escribió: «Todo esto es un gran malentendido. ¡Acabo de decir que prefiero vender mis coches a marcianos; ellos no tienen problemas de género!». Para sus seguidores, esto fue una prueba más de su encanto poco convencional, pero para muchos otros, la justificación sonó hueca. Los críticos enfatizan que tales comentarios, incluso si se pretenden a modo de broma, no pueden quedar sin consecuencias en un momento en que la sensibilidad social hacia los derechos de las minorías está creciendo.
La comunidad LGBT y sus simpatizantes han anunciado que intensificarán la presión sobre Tesla. Algunos llaman a boicotear no solo sus coches, sino también otras empresas de Musk, como SpaceX y X. «Esto no es solo un insulto, sino un ataque a nuestra propia existencia», declaró un portavoz de una destacada organización de derechos humanos. «Musk puede creerse superior a estas cosas, pero le demostraremos que nuestro poder adquisitivo importa». De hecho, la pérdida de esta base de clientes —que desempeña un papel importante en muchos mercados occidentales, especialmente en Estados Unidos y Europa— podría perjudicar a Tesla a largo plazo.
Por otro lado, los seguidores leales de Musk lo defienden con vehemencia. Argumentan que sus palabras fueron sacadas de contexto y que, como emprendedor, tiene derecho a expresar libremente sus opiniones sin ceder ante restricciones políticas. “Elon dice lo que piensa, y eso es precisamente lo que nos encanta de él”, escribió un fan en X. Algunos incluso llegan a afirmar que toda la controversia fue orquestada por sus oponentes para dañar su reputación.
Mientras el debate se intensifica, la pregunta sigue siendo cómo afectará este incidente al futuro de Tesla. La marca ha superado crisis en el pasado, desde problemas de producción hasta las polémicas declaraciones de Musk, pero esta vez, el daño parece ser más profundo. Los expertos observan de cerca si Musk se retractará de sus palabras o, al menos, las suavizará para recuperar la confianza de los clientes. Hasta entonces, una cosa es segura: Elon Musk ha demostrado una vez más que puede conmover al mundo con solo unas pocas palabras; para bien o para mal, solo el tiempo lo dirá.