En un hecho que ha conmovido a millones en redes sociales, un joven trabajador de apenas 14 años fue despedido de su empleo por una razón que ha dejado a muchos indignados: ayudar a su ídolo, LeBron James. Sin embargo, lo que parecía una injusticia terminó convirtiéndose en el comienzo de un cambio radical en su vida.

Todo comenzó en un pequeño restaurante en Los Ángeles, donde Tomás García, un adolescente apasionado por el baloncesto, trabajaba los fines de semana limpiando mesas. El pasado lunes, LeBron James entró al establecimiento acompañado de su equipo. Al ver a su ídolo, Tomás no pudo contener su emoción y decidió acercarse para ofrecerle una servilleta extra y una botella de agua personalizada que él mismo había preparado como regalo, con el nombre “King James” escrito a mano.
La gerencia del local consideró que el acto de Tomás fue una “interrupción innecesaria” del servicio y lo despidió en el acto, alegando que había roto las normas de comportamiento profesional. La noticia se difundió rápidamente en redes sociales, generando una ola de críticas hacia el restaurante y una avalancha de apoyo hacia el joven.
Pero la historia no terminó ahí.
Al día siguiente, Tomás recibió una llamada inesperada: era el propio LeBron James. Enterado de la situación, el jugador estrella de los Lakers se mostró indignado por el despido y decidió actuar. No solo ofreció cubrir los estudios secundarios del joven, sino que también le extendió una invitación personal para asistir como invitado especial a uno de sus partidos, con acceso al vestuario y una cena con el equipo.
“Me rompió el corazón saber que lo despidieron por algo tan noble”, dijo LeBron en una publicación de Instagram. “Este joven mostró amabilidad, respeto y admiración. Eso es lo que el mundo necesita más.”
La historia de Tomás se volvió viral y ha inspirado a miles de personas a valorar los actos pequeños de generosidad y a cuestionar reglas injustas que castigan la humanidad. Mientras tanto, el restaurante emitió una disculpa pública, aunque muchos ya han pedido boicotear el local.
Tomás, por su parte, ahora sueña con convertirse en jugador profesional de baloncesto o en entrenador, y dice que lo ocurrido ha sido “la lección más increíble de su vida”.